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lunes, 11 de abril de 2011

Reflexiones después de las elecciones Perú 2011: parte I

Las causas de la derrota de unos y la victoria de los otros son varias y los culpables los hay de todo tipo. Pero hay gente que le echa la culpa a los votantes, al gobierno o a los políticos. Sin embargo, hay otros culpables que los diarios, radios y televisoras no los mencionan; están pasando piola.

Los economistas nos dicen que nuestro país está muy bien en los indicadores macroeconómicos, que vivimos una bonanza económica, pero todos sabemos que este llamado “chorreo” no ha llegado a todos los peruanos.

Parte de que no llegue a todos se debe a la angurria de ciertos empresarios. Son conocidos los casos de varias empresas manufactureras y agropecuarias que tuvieron grandes utilidades el año pasado, pero repartieron sumas ridículas (de esas utilidades) a sus trabajadores, no aumentaron sus bajísimos sueldos, no invirtieron nada en capacitarlos ni en mejorar sus condicione laborares.

Esos trabajadores hubieran podido sentir el “chorreo” si es que esos grandes empresarios no hubieran sido tan codiciosos.

Estos empresarios negreros -no todos los son gracias a Dios- son también culpables que la brecha entre ricos y pobres sea cada vez más grande y que sus trabajadores odien al actual sistema o modelo económico peruano.

Aquí copio lo que dije en el anterior post:

Por ejemplo, el caso de Ica es ejemplarizante. En esa región hay un boom empresarial, capitales peruanos y chilenos, aunque más de éstos últimos. Gran inversión en agroindustria. Se supone pues, que debe haber más trabajo y de hecho lo hay. Se supone por eso que la gente que trabaja pues lleva más plata a su hogar y le permite tener una vivienda digna y educar a sus hijos. Pues si supone usted eso, está equivocado. La gente trabaja en condiciones indignas: jornadas de más de 8 horas de trabajo bajo el abrasador sol, los 7 días de la semana, sueldos menores a 15 soles diarios, malas condiciones laborales, enfermedades frecuentes y abusos laborales diversos. Lo poco que gana se lo gasta en medicinas y vaya usted a ver cómo vive esa gente.



Las condiciones de trabajo tiene características similares en todos los grupos, aún teniendo muchas de ellas certificaciones internacionales, pero esto solo asegura la calidad del producto mas no el que se apliquen principios de seguridad y salud en el trabajo, mucho menos pongan en práctica los lineamientos básicos de prevención de riesgos laborales. El grupo que tiene condiciones de trabajo más difíciles son los que trabajan en los fundos y los acopiadores.
El trabajo de la agroindustria del espárrago en ICA, dado su temporalidad, salarios bajos, etc., se cataloga como un trabajo precario, que dista mucho de la gran rentabilidad que genera los ingresos por su exportación. En los fundos las trabajadoras no cuentan con contrato, muy pocos tienen contrato temporal, ninguna tiene beneficios sociales como seguro social, pensiones, prenatal, postnatal, lactancia, Compensación por Tiempo de Servicios (CTS). En la fábrica, si bien la mayoría cuenta con un contrato temporal, tienen seguro social pero no tiene acceso a atención por que los contratos son por corto periodo, no pudiendo hacerse efectivo, o en su defecto el empresario no está al día en sus aportes. Los beneficios de prenatal y postnatal solo lo tienen por 30 días, siendo de 90, no cuentan con CTS, solo tienen el beneficio de lactancia. En el trabajo de campo existe discriminación respecto a las mujeres en gestación ya que primero son despedidas si están gestando, y no se contratan mujeres embarazadas.
Entonces cuando los candidatos presidenciales hablan de que hay que mantener el modelo económico. A esa gente de Ica que son empresarios les cae bien el mensaje. Pero a sus trabajadores no. A ellos el chorreo no les llega.

También conozco casos de mi exalumnos y colegas químicos, quienes con inteligencia e ingenio hicieron investigaciones e innovaciones en las empresas donde laboraron. Tras ello consiguieron un producto mejorado o uno nuevo y la empresa al ponerlo al mercado ganó millones de soles. Se supone que la empresa ha debido de darle un incentivo económico a ese investigador, algo común en USA y Europa, pero la empresa peruana no hace eso, sólo le da un reconocimiento no monetario y lo trata como cualquier otro empleado. Resultado: un innovador resentido y desmotivado.

Es que el empresario peruano tradicional no sabe distinguir entre un investigador y un trabajador típico. No tienen cultura de investigación e innovación. El investigador le puede hacer ganar millones de soles y, por ello, requiere otro trato, otras condiciones de trabajo y una remuneración acorde con su contribución a las ganancias de la empresa, producto de su innovación.

Por otro lado, sí existen empresas que dan un buen trato a sus trabajadores e investigadores, donde da gusto trabajar. Otras empresas, aunque no te pagan mucho, pero cuando estas mal te apoyan, si tienes problema con la matricula de tu hijo te prestan dinero, si quieres hacer un diplomado o maestría te dan horarios y facilidades, te capacitan continuamente, cuando la empresa no gana mucho te explican por qué no pueden pagarte más, pero cuando hay ganancia lo reparten.

Pero son esos grandes empresarios negreros los que dan mala fama al sistema económico y después son estos mismos empresarios que se extrañan por el resultado de las elecciones, cuando ellos tienen mucha culpa. Por ello, resulta anecdótico que la CONFIEP invoque a los dos candidatos presidenciales a respetar el actual modelo económico, a pesar de saber que este aumenta la brecha entre ricos y pobres, no funciona, necesita ajustes. En cambio, hubiera sido mejor que la CONFIEP invocara a algunos de sus agremiados que el modelo económico también beneficie a sus trabajadores vía una mejor remuneración o incentivos si es que la empresa tuvo grandes ganancias como la han tenido muchas de ellas en estos últimos años.






viernes, 8 de abril de 2011

Por qué votaré en blanco: elecciones presidenciales Perú 2011

Ya desde la última elección presidencial y municipal estoy votando en blanco. Voto en blanco ya que no quiero tener cargo de conciencia de haber elegido a un incompetente, irresponsable, mentiroso y otros adjetivos que se le ocurra al amable lector de este blog.

El voto por el menos malo es uno de los argumentos que, a primera vista, tiene sentido pero tras un profundo análisis no es razonable. Uno tiene tres opciones; votar por alguien, votar en blanco y votar viciado si desconfía de los miembros de mesa y personeros. Todas son opciones validas.

Si no crees en ningún candidato ¿por qué otros te van a obligar a votar por uno de ellos? Es una presión que no se puede tolerar ya que va contra nuestra creencia. Es que es para que no gane el más malo; te replican. Pero, acaso no dicen que el pueblo es el soberano. Entonces, pues, hagan una mejor campaña, tengan un candidato respetable, decente que diga la verdad y que sea coherente. ¿Por qué yo debo pagar con los platos rotos de la campaña de un incompetente candidato presidencial?

Las causas para votar en blanco pueden ser varias. Porque no le creo a algún candidato o creo que ninguno es competente para ser presidente del Perú. Puede también ser una forma de protestar contra el actual sistema político o electoral que coloca a “cualquiera” como candidato presidencial.

Los retos que enfrenta el próximo presidente que tanto el gobierno de García como el de Toledo no fueron capaces de ni siquiera empezar a plantear una estrategia son:

Resolver conflictos sociales y medio ambientales.
Luchar eficientemente contra la delincuencia y el narcotráfico.
Reducir la brecha social entre ricos y pobres.


Ningún candidato presidencial ha tocado estos temas a profundidad. Nadie explicó la diferencia entre lo que se necesita hacer y lo que se puede hacer, ni menos explicar cuantitativamente el cómo se puede hacer. Los discursos banales de los candidatos fueron muy irritantes. Ninguno sustentó adecuadamente y detalladamente una propuesta. Unido esto a unos “periodistas” parcializados, que más parecían voceros políticos, ha hecho que el electorado peruano se ve atiborrado de mensajes y noticias sesgadas, sin sustento ideológico, perdido en una maraña de información inútil.




Una “afirmación" que se repite en las elecciones y que me tiene harto es: el pueblo peruano es sabio. Suena bonito y es políticamente correcto, pero es falsa. No señores nuestro pueblo no es sabio. ¿Cuántos analfabetos hay? ¿Cuánta gente no acaba el colegio? ¿No es acaso nuestro sistema educativo uno de los más malos del mundo? Sino recordemos la elección del 90, entre Fujimori y Vargas Llosa ¿a quién escogió nuestro sabio pueblo peruano? Seguro al más demócrata, al más honrado y al que tuvo más meritos académicos. Ahora ¿quién está preso y quién gano el Nobel?

Pero hay que aclarar lo siguiente. Nuestro pueblo es ignorante no por elección, es decir, nosotros mismos no decidimos ser sabios o ignorantes. Lo han decidido esto, de manera descarada y a propósito, los políticos y gobernantes que hemos tenido a lo largo de nuestra historia. Esta clase política es la que con un discurso populista o caudillista uso el poder para provecho personal y mantener en la ignorancia al pueblo, que se suponía ellos defendían.

Según leo en Caretas Nº 2175 del 7 de abril el historiador Alfonso W. Quiroz ha escrito el libro Corrupt Cicles: a history of unbound graft in Peru (está realizando la traducción al español). Un adelanto, los más corruptos han sido: El oncenio de Leguía (1919-1930, el primer gobierno de Nicolás de Piérola y gobierno de Miguel Iglesias (1879-1881 y 1882 – 1885, respectivamente), José Rufino Echenique (1851-1855), Alberto Fujimori (1990-2000) y el gobierno llamado revolucionario de las fuerzas armadas: Juan Velasco Alvarado- Francisco Morales Bermúdez Cerruti (1968-1980).

Pues en los textos escolares e incluso universitarios el engaño, la corrupción, las promesas incumplidas, el robo de los diferentes gobiernos ni se menciona. Olímpicamente se los oculta. ¿Quién eligió ocultar estos hechos? ¿La gente? no. Los gobernantes de turno a través del Ministerio de Educación.

Otro problema grande que tenemos en cada elección: no tenemos partidos políticos ni ideologías. Son agrupaciones de cierta gente en torno a un caudillo. Se va el caudillo del país o al cielo (más seguro al infierno) y esa agrupación desaparece.

Pero, para mí lo más sorprendente de esta campaña son las absurdas promesas electorales de los políticos tradicionales. Allí todos se parecen. Por “político tradicional peruano” me refiero al que nunca ha podido resolver un problema de importancia social en su miserable vida, para decirlo lo más suave posible, es decir, un bueno para nada.

En plena etapa electoral escucho y leo las opiniones de los electores y las propuestas de los candidatos presidenciales. La lista de pedidos de los electores y las promesas de los candidatos respecto a que es lo que debería hacer el Estado es sorprendentemente irreal, desproporcionada, variopinta, risible y segura que en otros países se sorprenderán de algunos ellas.

Los candidatos presidenciales y al Congreso Peruano prometen que el Estado peruano hará cosas increíbles. Mencionaré algunas perlas:

Dar leche y alimentos gratis para todos los menores de edad, además de educación, cunas, pañales y demás cuidados para los bebes peruanos. Así ¡qué fácil es ser padre! Tengamos montones de hijos, que el Estado se encargará de ellos. ¡Qué maravilla! Pero esto no lo dice un candidato, lo dicen casi todos, con mayor o menor convicción.

Crédito agrario para todos. ¿Acaso no se acuerdan lo que paso hace unas décadas: el Banco Agrario y Fondeagros?

Masificar las herramientas tecnológicas a todo el país. Internet para todos. Dar un libro electrónico a cada estudiante de los colegios Ya qué bonito ¡quiero mi laptop, mi iPod y una tablet ya!

Crear el ministerio de seguridad ciudadana, de ciencia, de los jóvenes, de los jubilados, etc. Claro a cada problema un ministerio. Entonces creemos los Ministerios de Salud, otro de Cultura, uno de Transporte. ¿Qué ya existen? Y ¿acaso han logrado resolver los problemas de salud, cultura y transporte?

Eliminar la delincuencia y el narcotráfico. Seguridad para todos. Más cárceles y más policías. Se van por lo más fácil.

Atención médica sin costo alguno y medicinas gratis. Titulación para todos. Trabajo para los jóvenes. A este paso los de USA y la UE querrán vivir en el Perú.

Servicios básicos para todos los peruanos: agua, desagüe, luz, teléfono, Internet e incluso cable. A ver si llega a mi casa que pondré en la punta del cerro.

Pero veamos que dice nuestra Constitución de la República en el Título II (del Estado y la Nación) sobre los deberes del Estado:

Artículo 43°. La República del Perú es democrática, social, independiente y soberana.
El Estado es uno e indivisible.
Su gobierno es unitario, representativo y descentralizado, y se organiza según el principio de la separación de poderes.
Artículo 44°. Son deberes primordiales del Estado: defender la soberanía nacional; garantizar la plena vigencia de los derechos humanos; proteger a la población de las amenazas contra su seguridad; y promover el bienestar general que se fundamenta en la justicia y en el desarrollo integral y equilibrado de la Nación.

Asimismo, es deber del Estado establecer y ejecutar la política de fronteras y promover la integración, particularmente latinoamericana, así como el desarrollo y la cohesión de las zonas fronterizas, en concordancia con la política exterior

El Estado no puede ni debería hacerlo todo. Yo me conformaría por que el Estado Peruano me garantice la plena vigencia de mis derechos, que me proteja de las amenazas, que promueva mi bienestar y que me asegure justicia. Del resto me ocupo yo, con mi trabajo.

Se puede dar cobertura de salud, pero de la buena, no como hasta ahora que sólo es en papel y en los discursos. Un buen sistema de transporte, un sistema de defensa al consumidor, un sistema educativo de calidad, ayuda a los indigentes. Si, todo esto es posible, pero habría que subir los impuestos y sucederá como en algunos países de Europa donde una proporción grande del sueldo que puede llegar hasta el 40 % iría al Estado.

¿Permitiría que el Estado le saque el 40 % de su sueldo para mejorar su sistema de vida?

Los asesores presidenciales son otro caso. Muchos de ellos tienen un discurso doble y en otros hasta contradictorios con su candidato.

Hace poco escuché a un economista, asesor de un candidato presidencial, con ideología neo liberal, decir que en vista de que las empresas no pueden hacer investigación, desarrollo e innovación, pues el Estado sería el encargado de hacerlas. Pero ¡qué idea más peregrina! En otras partes del mundo la investigación, desarrollo e innovación lo realizan tanto el Estado como las empresas, pero en mucho mayor proporción y con mayor inversión estas últimas, no el Estado. No han escuchado hablar de los investigadores de la Bayer, los innovadores de Google, etc. Lo curioso del caso es que este economista propone algo que está en contra de su ideología.

Es paradigmático, el caso peruano. Por un lado tenemos un sistema económico neo liberal que “no chorrea a los más pobres” que convive con un sistema de vida casi socialista. Queremos que el Estado nos lo de todo gratis y todos los candidatos lo prometen. Agua, salud, educación para todos. Sin embargo, la gente se ha dado cuenta que ambos sistemas no cumplen las demandas de la población, ni acortan la brecha entre los pobres y ricos y, que además, son a todas luces ineficientes.

Mucha gente se pregunta ¿por qué la mayoría de los peruanos está desilusionada en un país que ha recibido cerca de 200 mil millones de dólares en inversiones, con un PBI en crecimiento, un aumento constante de las exportaciones no tradicionales, creación de miles de empleos, con una economía saneada?


Para responder a esa pregunta daré  un ejemplo muy ilustrativo: el caso de Ica.  En esa región hay un boom empresarial, capitales peruanos y chilenos, aunque más de éstos últimos. Gran inversión en agroindustria. Se supone pues, que debe haber más trabajo y de hecho lo hay. Se supone por eso que la gente que trabaja pues lleva más plata a su hogar y le permite tener una vivienda digna y educar a sus hijos. Pues si supone usted eso, está equivocado. La gente trabaja en condiciones indignas: jornadas de más de 8 horas de trabajo bajo el abrasador sol, los 7 días de la semana, sueldos menores a 15 soles diarios, malas condiciones laborales, enfermedades frecuentes y abusos laborales diversos. Lo poco que gana se lo gasta en medicinas y vaya usted a ver cómo vive esa gente.


Las condiciones de trabajo tiene características similares en todos los grupos, aún teniendo muchas de ellas certificaciones internacionales, pero esto solo asegura la calidad del producto mas no el que se apliquen principios de seguridad y salud en el trabajo, mucho menos pongan en práctica los lineamientos básicos de prevención de riesgos laborales. El grupo que tiene condiciones de trabajo más difíciles son los que trabajan en los fundos y los acopiadores.

El trabajo de la agroindustria del espárrago en ICA, dado su temporalidad, salarios bajos, etc., se cataloga como un trabajo precario, que dista mucho de la gran rentabilidad que genera los ingresos por su exportación. En los fundos las trabajadoras no cuentan con contrato, muy pocos tienen contrato temporal, ninguna tiene beneficios sociales como seguro social, pensiones, prenatal, postnatal, lactancia, Compensación por Tiempo de Servicios (CTS). En la fábrica, si bien la mayoría cuenta con un contrato temporal, tienen seguro social pero no tiene acceso a atención por que los contratos son por corto periodo, no pudiendo hacerse efectivo, o en su defecto el empresario no está al día en sus aportes. Los beneficios de prenatal y postnatal solo lo tienen por 30 días, siendo de 90, no cuentan con CTS, solo tienen el beneficio de lactancia. En el trabajo de campo existe discriminación respecto a las mujeres en gestación ya que primero son despedidas si están gestando, y no se contratan mujeres embarazadas.

Entonces cuando los candidatos presidenciales hablan de que hay que mantener el modelo económico. A esa gente de Ica que son empresarios les cae bien el mensaje. Pero a sus trabajadores no. A ellos el chorreo no les llega. Pero si otro candidato les dice que no hay que seguir con ese modelo, pues los empresarios de Ica se asustan y sus trabajadores seguro votarán por este candidato.

Por ello, la estrategia de campaña que tuvieron los candidatos de mantener y aferrarse casi religiosamente al actual modelo o sistema económico, porque cualquier otro modelo sería un salto al vacío, no tiene sentido para la mayoría de los peruanos. Este modelo aumenta la brecha entre ricos y pobres, no funciona. Ver informe de la BBC. Entonces, o bien lo cambias o lo varias, pero no lo mantienes. Esa es la torpeza más grande de todos los candidatos, excepto de uno.

Pero para proponer un nuevo sistema económico o político tienes que tener gente capacitada, asesores de primer nivel. No puede ser que el principal asesor sea la señora de uno, que junto con políticos reciclados de izquierda te hagan tu plan de gobierno o creen tu ideología. No te puedes unir al club de políticos “tradicionales” con promesas absurdas e irreales. Debatir no es leer un guión, se requiere contrastar ideas, propuestas y realizarlas bajo presión. Un presidente siempre trabaja bajo presión. Leer los debates entre Héctor Cornejo Chávez y Luis Bedoya Reyes o entre Bedoya con Jorge Grieve.

Las razones para no votar por la candidata -hija de su papi- las ha dado de manera magistral Gustavo Gorriti en Caretas Nº2175 del 7 de abril del 2011.

De los otros tres candidatos, uno ya gobernó y todo lo que dice ahora no lo hizo en su gobierno, ni siquiera atisbos. Además, la gente que lo acompaña es casi la misma, sin el payasito ni el escudero. No comprendió que el ambiente político es diferente al del 2000. Ese discurso que más vale un cholo conocido que uno por conocer, no va más. O ponerse la vincha, marchar por la democracia y que le unan a él los otros candidatos, es una tontería. Nadie le hace caso. Yo asistí a un evento que Toledo organizó junto con otros expresidentes el 8 de octubre del 2009, todo el evento trato sobre la brecha social y lo que debe hacer para reducirla. Si Toledo hubiera aplicado y explicado bien; por ejemplo,  la llamada “agenda social para la democracia para Latinoamérica” en la que el mismo participó y elaboró, otro sería el panorama. No fue capaz de mantenerse primero, no continuo liderando la agenda electoral, un día decía una cosa y al siguiente se contradecía, no fue coherente, por su carácter se vio enfrascado en confrontaciones inútiles que le restaron valiosos puntos. No hay manera más necia de perder una elección.

El otro que fue alcalde, pero no supo tener una buena estrategia de campaña y también adolece de un carácter apropiado para recibir consejos de otros, debatir y consensuar ideas. No deja que otros lo ayuden. Lo que él dice es la verdad y los otros están equivocados. El secretismo y el hermetismo son típicos de la edad media. No pido un excelso orador, sino más bien uno que sepa consensuar ideas, planificar y coordinar con los especialistas, alguien que no sólo escuche físicamente, sino que también enriquezca e incorpore en sus accionar las buenas ideas las personas que lo rodean.

Y por allí aparece el exministro que siempre estuvo en política, desde el primer gobierno de Belaunde ese señor aparece en nuestra historia política, y que ahora se hace el fresco. Nunca tuvo un accionar ni menos una declaración de apoyo a causas sociales. Antes: No se puede pagar a los fonavistas. Ahora: si es justo que el Estado devuelva el dinero a los fonavistas. Como candidato defiende causas que antes como funcionario estatal las ignoraba. Doble discurso le llaman. Además se unió al circo electoral. Comenzó a subir por el tocamiento inapropiado que en este país machista pasó tan sólo como una anécdota. Pero ¿y si hubiese sido a una candidata? A pesar de todo ha hecho uso de las redes sociales mejor que los otros y son los jóvenes sus principales electores. La gente de 50 años o más ya lo conocemos bien y más aún los catedráticos de las universidades nacionales. Tiene una ideología económica más clara para él (pero oculta para sus electores) e incluso más extrema que el de los otros candidatos.

Las propuestas absurdas de nuestros candidatos presidenciales, sus estilos de hablar típico de charlatanes tercermundistas, sus calamitosas campañas electorales, sus payasadas, sus faltas de preparación para gobernar, sus carencias para consensuar ideas y acciones, sus ineficientes improvisados e impresentables asesores, sus aberrantes y absurdos comerciales televisivos y radiales, sus hojas de vida nada democráticas carentes de labor social reconocida, la falta de ideología política, nadie explicó la diferencia entre lo que se necesita hacer y lo que se puede hacer, ni menos explicar cuantitativamente el cómo se puede hacer, todo ello me hace pensar que la única opción válida, en estas elecciones presidenciales peruanas del 2011, es el voto en blanco.

domingo, 27 de marzo de 2011

La parcialidad de los medios de comunicación peruanos

Es muy indígnate que, a pesar de proclamar a los 4 vientos ser imparciales, los medios de comunicación de nuestro país tengan sus preferidos y odiados candidatos presidenciales. Unos candidatos son tratados con guante de seda y otros con garrote.

Estoy harto de que cuando entrevistan a un candidato de la preferencia de cierto “periodista” este nunca le haga preguntas sesudas ni menos comprometedoras. Ah pero cuando se presenta su candidato odiado, pues, allí si saca el machete, lo atiborra con preguntas y repreguntas maliciosas, no permite que el entrevistado exponga claramente sus ideas, lo apura e interrumpe despiadadamente y para colmo las preguntas insinúan claramente que por ese candidato no vale la pena votar.

Estos pseudo periodistas ni siquiera son capaces de disimular sus preferencias políticas y se desacreditan constantemente. Por ética un periodista no puede ocultar ni distorsionar la información, pero lamentablemente eso está ocurriendo en nuestro país. Esto es peligroso ya que al final los lectores no creerán nada de lo que se dice en los medios de comunicación. La información económica que de un medio será constantemente cuestionada por la gente, ya nadie creerá las noticias nacionales e internacionales, muchos lectores dudarán de los editoriales, etc. Es decir los medios de comunicación perderán credibilidad, su esencia.

Para colmo no todos los que se dicen ser periodistas lo son, ya que muchos de ellos nunca han estudiado la carrera universitaria de periodismo o a lo sumo son abogados. Ellos están tomando el nombre de una profesión sin ni siquiera haber estudiado periodismo. Deberían llamarse comentaristas, entrevistadores, relatores o animadores, pero nunca periodistas.

Gracias a la Internet cada uno de nosotros puede expresar sus ideas, lo malo es que no todos los peruanos tienen acceso a ese medio. Por otro lado, siempre se necesitarán profesionales que se dediquen a buscar y dar información, se necesita revisar y contrastar la información, es necesario un cuerpo editorial.

Todo esto no es nuevo en el Perú, cada vez que hay elecciones el corazoncito político de casi todos los periodistas, comentaristas, entrevistadores, relatores o animadores se abre y distorsiona su trabajo de comunicador (se me viene a la memoria la obra “El extraño caso del doctor Jekyll y el señor Hyde”) y con ello pierden el respeto del público.

La ética profesional sigue siendo un punto débil en los medios de comunicación. Desde los dueños de canales de televisión que fueron sobornados por gobiernos para que tengan líneas editoriales “amistosas” hasta los periodistas y pseudo periodistas cuya parcialidad política es reconocida por todo el mundo quienes vanamente se esmeran en decir que son imparciales, son y digámoslo fuertemente, una vergüenza nacional.

Es claro que toda persona tiene derecho a decir “su verdad” y también creo yo los periodistas pueden hacerlo. Por eso es que muchos de ellos asesoran a los candidatos presidenciales o son sus jefes de prensa. Es más creo yo que ellos pueden trabajar en medios de comunicación donde clara y explícitamente sean afines a cierto partido político. Pero allí por ningún motivo debe aparecer una declaración de imparcialidad.

Los únicos que podemos arreglar este entuerto somos los lectores, escuchas y televidentes. Tenemos la opción de cambiar el dial, de no comprar ese diario o revista, pero también si eres dueño de un medio de comunicación o trabajas en el, pues sé sincero y expresa que ese medio es afín a tal o cual partido político o al gobierno de turno. Si dices ser imparcial, pues sé ético y cumple con lo que se espera de un medio de comunicación: ser imparcial y veraz.

lunes, 7 de marzo de 2011

Las redes sociales y los candidatos en las elecciones 2011

Los candidatos a la presidencia “están” en las redes sociales, pero lo utilizan muy pobremente, no lo emplean al 100 %. En una red social lo principal es obviamente ser social y no solo un lugar donde poner cosas como: estoy llegando al canal 20, ahora estoy en Moquegua, gracias por su apoyo, pasaremos a segunda vuelta, prometo más carreteras, en camino a Loreto, vean mi video, etc. Esas son pequeñas notas de prensa.

En las redes sociales de la Internet como Facebook y Twietter debe haber una interacción dinámica entre los que la integran. A diferencia de los diarios, TV y radios el contenido y forma es construido por lo que integran esta red, la cambian, la mejoran, donde, hasta cierto punto, algunas necesidades se satisfacen. Una de esas necesidades, en el caso de las redes sociales políticas es la de tener una voz, una opinión, la de ser parte integrante y activa del proceso político. Por eso es que yerran los candidatos, toman a su seguidor como un ser pasivo, no activo.

De curioso entré a las redes sociales de nuestros candidatos presidenciales, aparte de lo mencionado antes, muchos las tienen descuidadas y desactualizadas. El mensaje que me dieron fue: Sólo escucha lo que te digo, no me importa tu opinión ni participación, sólo vota por mí.

Yo esperaba que los candidatos o sus asesores se tomaran el trabajo de responder las preguntas que les hacen los electores, que pidieran opiniones sobre sus propuestas, en otras palabras que interactuasen más con sus simpatizantes y seguidores. ¿Qué de diferente hay en las notas de prensa que realizan los candidatos y sus redes sociales? Pues en el Perú, ninguna.

Aproximadamente sólo el 14 % de los hogares peruanos tenemos acceso a la Internet, en Lima Metropolitana esta cifra es del 29 %. De los que usan la Internet un 39 % y 11 % tiene cuentas en Facebook y Twitter, respectivamente. Si bien es cierto que el número de peruanos que hacemos uso de las redes sociales es pequeño, nuestra opinión y contribución si es muy importante.

Por lo dicho y en vista que los políticos peruanos aún no han entendido qué son las redes sociales ni tienen idea del potencial de ellas (seguro que ellos no saben términos como TIC, gobierno electrónico y otros) recomiendo a los candidatos:

Contratar a jóvenes especialistas en redes sociales.

Poner links de videos temáticos: educación, salud, trabajo, economía, etc.

Poner más fotos y links de audios con entrevistas relevantes.

Crear temas de discusión y, sobretodo, responder las interrogantes de los electores.

Un día o varios de la semana poner al candidato en línea para que conteste las preguntas de sus simpatizantes.

Finalmente, los políticos deben entender que las redes sociales de la Internet son un medio, un herramienta y no es la única, con la cual los electores o en todo caso los ciudadanos podemos participar ACTIVAMENTE en política. Si “desde el saque” nos tratan como si tuviésemos solo oídos y no cerebro ni voz para contribuir a fortalecer nuestra democracia, pues o bien se ponen al día con las herramientas tecnológicas o dejan paso a nuevas generaciones.